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martes, 29 de septiembre de 2009

Así es éste rollo todo el tiempo

Fue en el 2007, fuimos al museo Marco (Frida Kahlo), mis hijos José Carlos, Pato y Vicente mi sobrino. De regreso, en el carro, en el primer semáforo, me doy cuenta que Vicente se había puesto "mal" el cinturón de seguridad, como enredado, y se lo comento: Vicente, te pusiste mal el cinturón; y me responde, "es que no pude tío".
El Pato, que va a su izquierda en el asiento trasero, le pone la mano derecha en el hombro, se atraviesa para quitar y poner correctamente el cinturón, acompañando ésta acción diciendo: "Todo se puede, todo se puede, todo se puede...".
En el siguiente semáforo, aún sigo sin recordar la pregunta que le hago a Vicente, viéndolo de reojo por el espejo retrovisor, y me responde "No Se", a lo que, de manera inmediata le pregunto: ¿Entonces a quién le pregunto?; Vicente como que se empieza a incomodar y le aparece una sonrisa nerviosa, al haber sido atrapado por esa "incomoda" pregunta: ¿Entonces a quién le pregunto? ¿Quién sabrá?
El Pato, vuelve a tomar a Vicente del hombro, y ahora le dice: "Para que te vayas acostumbrando, así es éste rollo, todo el tiempo".
El Pato haciendo referencia al proceso permanente qué, cada que puedo, se los hago ver, cada que aparece el famoso "no se".
Desde que entendí, busco vivir y transmitir el "Ser responsable", el "Hacernos Cargo". Siempre sabemos.
Oye pero ¿Es valido responder así? Absolutamente, cuando te pregunten por cualquier cosa que no tiene que ver contigo y que no tienes el conocimiento, es obvio que no sabes. Pero si se trata de ti, responder así es una barrera, un bloqueo, no querer entrar, no querer compartir, no querer ver.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¿Y tu por qué si?

Ayer me quedó claro la palabra compromiso en los niños, no cabe duda, son los más comprometidos... De nombre Alondra Guadalupe, como actriz principal de telenovela, y no llega a los 6 años. En una de esas tiendas que abundan en las esquinas, encaró a su madre con un ¿Y tu por qué si?, cuando ella le negaba comprarle un dulce, porque no alcanzaría para el camión de regreso... pero insistía, ¿Y tu por que si?, la niña no entendía como si había para el refresco y no para su cono de nieve. De reojo, me percataba como la madre, acorralada, con respuestas “bofas” empezaba a encenderse, mientras continuaba disfrutando de lo que si alcanzaba…. Adentro percibía sus formas de ser, su intención, valor, coraje, compromiso, buscando conseguir lo que quería... Y vaya experiencia cuando buscaba encontrar el de ella..."..no, éste no, mejor aquel que se ve mas grande, ah, ah, no, no, mejor quiero aquel, el de fresa... Mi petición a su madre, amor por todos lados, y para Alondra Guadalupe, que compartiera el cono de nieve. La tarde se volvió una delicia saboreando la experiencia acompañado de la entrega de un proyecto. ¿Y tu por que no?