Mostrando entradas con la etiqueta Frecuencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Frecuencia. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de septiembre de 2009

Las claves de entrada

En Agosto pasado, tuvé la oportunidad de ir a Guadalajara a dar el seminario. En ésta ocasión, participó Luis, un graduado del entrenamiento en 2007 y también Carlos, joven de 13 años, que, durante el seminario, encontró las claves... En el seminario, y después de recibir información que te prepara para el ejercicio base, se realiza el la activación de la glándula pineal. Es una experiencia única, desde y para el SER que somos. El dibujo se utiliza como forma de expresión de ésta. Aparecen formas, colores, imágenes, tan diferentes pero tan iguales, ya que muestran la capacidad creativa al 100%. Junto con Carlos, estuvieron sus padres. Y lo que muestra su dibujo, es qué, para poder llegar a la Luz, él debía abandonar y apartarse de algunas cosas y que podía, con su poder recuperado, incorporar otras, para cumplir su misión. Arriba a la izquierda aparece: rencor, odio, desunión y rencor; y en la parte inferior derecha, Amor, Fe, Esperanza y Alegría. El se dibujo abajo a la izquierda, enfrente de la escalera que va directo a la LUZ, a la fuente, al origen. En lo personal, me dió mucho gusto que Carlos tuviera ésta experiencia, dado que estoy seguro que su vida será diferente con "estas" instrucciones. Esto es parte del seminario, es la increible posibilidad de acceder a la creatividad 100%, que esta disponible, y es momento de recuperar ésta herencia inherente a cada hombre. Y la invitación es a que todos encuentren sus claves de salida o ¿de entrada? Namaste

El agua y la piedra

Un extracto del libro El Cielo esta Abierto, escrito por Fresia Castro, creadora del método Cyclopea, para la activación interna de la glándula pineal.
¿Y tú, con que frecuencia sintonizas?
El Agua y la Piedra "El hecho más revelador que experimenté mientras vivía en estas latitudes (sector montañoso del desierto de Atacama) se produjo durante una mañana de invierno, pasado el medio día, mientras leía sentada en una roca, disfrutando del calor siempre estival del desierto. A partir de esa vivencia pude comprender a cabalidad lo que estaba sucediendo en nuestro planeta y la forma en que nos involucraba como humanidad. Una vez más la naturaleza daba la prueba de su sabiduría, escondida en los eventos más simples. A pocos pasos del lugar elegido para mi lectura se había formado un pequeño charco de agua, producto de una breve, pero intensa lluvia nocturna. El frío de la noche lo había convertido en hielo, tan sólido que se podía pisar sin que se resquebrajara; a medida que pasaba el tiempo, veía como los rayos del sol lo iban derritiendo, hasta convertirlo en una poza que se evaporaba rápidamente.
Al tiempo que esto sucedía, un estampido, seco como el de un disparo, me sacó violentamente de mi contemplación. Lo sentí tan cerca que mi primera reacción fue levantarme de un salto dispuesta a alejarme lo más rápido que pudiera; pero al mirar hacia el lado de donde provino el ruido, pude darme cuenta, con asombro, que una gran piedra había estallado, fragmentándose. ¿Qué había ocurrido? El sol había calentado con la misma intensidad tanto a la piedra como al agua, pero ambas tenían diferente frecuencia vibratoria; mientras la de la piedra era menor, es decir más lenta, la del líquido era mayor, o sea, sus partículas atómicas giraban a mayor velocidad, más cerca de la frecuencia vibratoria del electrón, que es luz. Ambos elementos habían sido expuestos al mismo frío intenso de la noche y a la influencia de los rayos solares que, en el desierto, durante el día, mantienen una temperatura ligeramente variable entre el invierno y verano no inferior a los 22 grados.
Los dos elementos, que en un momento habían adquirido una apariencia similar en su solidez y temperatura, habían reaccionado de acuerdo a su capacidad de sintonía con las altas frecuencias de la energía solar, teniendo el agua una respuesta armónica, en tanto que la piedra no había alcanzado el grado vibratorio elevado que le permitiera ajustarse a las nuevas frecuencias recibidas, produciéndose así los resultados descritos."